Catálogo de XIV Premios de Arquitectura de la Región de Murcia

Artículos, Académica

Catálogo de XIV Premios de Arquitectura de la Región de Murcia

PORQUÉ CONCURSAR.

Blanca Lleó

 

 

“Ser concursero es ser deportista” decía Alejandro de la Sota en un texto sobre los concursos de 1986. Y terminaba diciendo: “cada uno es mejor que se juzgue a si mismo”.

 

No me gusta ser jurado. Y sin embargo acepto y agradezco el ofrecimiento cuando me lo piden porque creo firmemente en los concursos abiertos, ya sean éstos para adjudicar encargos o para otorgar premios. Estoy convencida que esta forma de libre concurrencia es clave para explicar la excepcional bondad de la arquitectura española de los últimos tiempos.

 

Cuando me proponen valorar el trabajo de otros arquitectos siempre pienso en la situación inversa, cuando yo concurso y se juzga mi trabajo. Todos los que competimos y tenemos en nuestro haber éxitos y fracasos, sabemos de alegrías y decepciones.Los arquitectos que concursamos somos efectivamente como deportistas. Hay que decir, que pocos profesionales como los arquitectos concurseros se someten al veredicto de sus colegas presentando sus propuestas elaboradas de manera tan abierta y generosa. Competir así es todo un alarde de confianza en uno mismo y en los demás. En compensación, el concursante espera y exige del jurado, un juicio certero; que gane el mejor.

 

Ante todo me gustaría señalar que resulta estimulante la confianza y el optimismo que transmite la arquitectura más reciente de la región de Murcia y que se detecta en la impronta y el atrevimiento de cierta rebeldía antidogmática. Sin el referente o el lastre de grandes maestros indiscutibles en su territorio, una parte significativa de su arquitectura más visible se presenta como atenta seguidora y a veces ingenua cautiva de modas e influencias internacionales. Ante la mirada foránea, la murciana es una arquitectura de fuerte impulso que hace alarde de heterodoxia, tiene guiños de consciente frivolidad y apuesta por la versatilidad y la flexibilidad en el uso. En gran parte de sus proyectos se detecta un cierto deleite por la complejidad y la contradicción explícita, así como por la contingencia y la espectacularidad de las soluciones formales, factores todos ellos propios de la condición contemporánea. A veces se nos antoja Murcia el país de los sueños, el lugar donde los profesionales de la arquitectura en un alarde de energía y ambición, seducen a políticos, empresarios, usuarios y ciudadanos, gracias a un esfuerzo conjunto que no escatima a la hora de hacer convincente la innovación sorprendente y la imprevista transformación de lo cotidiano.

 

Por otra parte, llama la atención la cantidad de trabajos presentados a la convocatoria de los Premios de Arquitectura y Urbanismo de la Región de Murcia. Y es que sin duda esta área Mediterránea, es una de las más activas en proyectos y obras, no ya de España sino de Europa. Esto para bien y para mal. Para bien porque ese dinamismo implica iniciativa, renovación y oportunidades hasta en los puntos más remotos de su territorio. Y para mal, porque como vaticina el geógrafo británico David Harvey, un desarrollo urbanístico excesivo como el actual en España, acabará trayendo todo tipo de problemas ecológicos, sociales, políticos y económicos. Cabría preguntarse si un desarrollo tan insostenible y acelerado como el actual, supondrá una perdida irreparable en la calidad de vida presente y futura de los habitantes de la región murciana.

 

Los días que tubo lugar el fallo, el jurado disfrutó visitando todas las obras premiadas así como algunas de las obras finalistas y no premiadas. Hubo intercambio de impresiones en cada uno de los emplazamientos y posteriormente amplio debate, argumentación y discusión encendida en la valoración de los proyectos presentados.

 

Así pues, nuestra más sincera enhorabuena a premiados y no premiados. Los concursantes como los deportistas aspiran a ganar a los demás pero además y sobre todo quieren ganarse a si mismos, batir la propia marca. Al final el maestro Sota tenía razón, nadie como uno mismo para juzgar el logro de la propia realización. Porque al final, la buena autocrítica es el mayor éxito. Y no lo digo por consolar a nadie, me lo aplico siempre que no resulto premiada. Y eso sucede muchas veces.