Entrevista a Saenz de Oíza en Internacional n3

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Entrevista a Saenz de Oíza en Internacional n3

Blanca Lleó

 

FRANCISCO Javier Saenz de Oiza, arquitecto. Me atrevería a decir que la figura más controvertida dentro del mundo de la arquitectura española. El edificio de Torres Blancas y el Banco de Bilbao de la Castellana son obra suya.

 

Ha sido director de la Escuela de Arquitectura de Madrid y desde hace años es Catedrático de Proyectos. Hoy, trabaja en proyectos tan importantes como el Auditorium de Santander y el Museo de Arte Contemporáneo de Las Palmas, (ambos ganados en concurso) en una habitación de su casa a modo de estudio, teniendo como colaboradores más próximos su hijo y sus libros.

 

Blanca Lleó: Desde los primeros años usted ha ejercido simultáneamente la actividad profesional y la docente. ¿Cuál ha sido y es hoy su interés por la enseñanza en la Universidad? ¿Cómo empezó siendo profesor en la asignatura de Salubridad e Higiene?

 

Saenz de Oiza: Un poco por azar de la vida. Fui a E. E. U. U. porque me dieron la beca del Conde de Cartagena (yo era Premio Extraordinario Fin de Carrera). Como estudiante recién salido de la Escuela sin relaciones ni trabajo tenía que buscarme una salida y pensé que el viajar, conocer mundo y ver arquitectura sería útil para mi formación. Así me vi en América con otros amigos pintores, escultores, etc.. para estudiar durante un año. Al volver me encontré en la calle con el director de la Escuela en aquel entonces me dijo que un compañero ie había comentado que yo venía de E. E. U. U. muy preparado en temas técnicos y que podía encargarme de la asignatura de Salubridad e Higiene. Y así fue como empecé, cumpliendo una tarea que era la de abordar los problemas ambientales de la arquitectura, y casi no salía de la lección primera que hablaba del agua, el aire, el sol y la tierra como Cementos fundamentales de la salubridad del medio. Porque yo, en el fondo me sentía arquitecto, no extraordinariamente formativo para llegar a conocer a un personaje.

 

Te he hablado de Unamuno, pues me parece tremenda la lectura poética que hace del libro de Palencia, más incluso que la del Cristo de Velázquez también extraordinario. Luego me gustan los clásicos, La Divina Comedia o El Quijote… la poesía me parece una lectura primordial para un arquitecto, es decir, para un artista, porque al final, podríamos decir el poeta es el que maneja materiales más etéreos, más ligeros, más transcendidos. Y recuerdo todavía un regalo que quise hacer, pero al fina no pude, a un profesor de la escuela por su boda, era un botiquín de primeros auxilios poéticos con las cien obras de poesía por mí más queridas a las cuales recurro en momentos de duda o de tristeza. Rilke me parece extraordinario…, en cada pasaje de una obra poética hay una lección de arquitectura. Y por eso te digo, lecturas preferidas, yo te diría pues las lecturas de los artistas. Van Gogh por ejemplo, leer sus cartas es tan importante como leer sus cuadros, ese es otro de los libros fundamentales para mí, las cartas a su hermano Theo. Es una lectura extraordinaria porque habla de las técnicas de la pintura, habla del hombre, de la relación entre los pintores y de los pintores con la sociedad.

 

Me dejé, hace poco, media hora viendo el cuadro de cuerda de presos de Van Gogh en Rusia. ¡Qué cuadro más aterrador, más dramático! Es que la rueda de presos efectivamente daba vueltas alrededor del patio… ¿Cómo puede conseguir un pintor esta imagen? Hay que estar muy loco, muy lejos de la realidad cotidiana del hombre para poder llegar a penetrar tanto en una sola pintura.

 

B. L: Y ¿puede llegar a emoción tanto la arquitectura como la pintura o la poesía?

 

S. O.: Yo creo que debería poder, a mí me ha emocionado tanto el Partenón (lo he visto, ya casi al morir), que a los estudiantes no les digo otra cosa que cuelguen los libros y que se dediquen a viajar. Ya sabes me dije ante e rectorado, cuando defendía que la escuela de arquitectura no tenía medios y que otras escuelas sí los tenían, (las escuelas de ingeniería necesitan grandes laboratorios) que tanto o más interés, para la sociedad humana, tiene la presencia de laboratorio del arquitecto que es la presencia sobre las obras y como las obras no se pueden pasar por la escuela porque la arquitectura no se vive en diapositivas, hace falta como material de laboratorio primordial en la escuela de arquitectura todos los días un autobús con un chófer a disposición de los estudiantes. Yo no lo conseguí como director.

 

Y sobre el Partenón…

 

El Partenón derruido me parece más hermoso que el Partenón terminado, todas las estatuas griegas fragmentadas me parecen más hermosas que cerradas y completas porque siempre uno puede añadir nueva visión de cual sería el hermoso rostro que podría tener aquella dama cuando realmente por el estudio del torso se descubren tantos intereses.

 

B. L: ¿Lo dejamos aquí?

 

S. 0.: Pues lo dejamos.

 

…..

 

B. L: Ese dibujo es muy bonito, ¿me lo va a dejar para publicarlo?

 

S. O.: ¿Cuál?

 

B. L: Ese.

 

S. O: ¿Esto?

 

B, L: Sí.

 

S. O.: ¡Pero si esto es espantoso…!

 

B. L: No, es muy bonito.

 

S. O.: Es espantoso, es un croquis que acabo de hacer para ver como era esto.

 

B. L: Por eso, es un dibujo de arquitecto trabajando.

 

S. O.: No pero ésto es horrible, a mí no me gusta nada.

 

B. L: Pues a mí me sugiere mucho ese dibujo.

 

S. O.: Toma, para tí para siempre. No vale nada, es una basura.

 

B. L: Es fantástico, gracias.

 

S. O.: Mira, yo lo he hecho nada más para ver cómo no tiene que ser. Lo he hecho para ver que efectivamente, un techo de rejilla no me interesa, o sea, que ésto es lo contrario de lo que va a ser. Yo quería hacer una cornisa y un techo de cristal pero nada más… El vacío, por aquéllo de que me gusta la arquitectura abierta, abierta a esa posibilidad de entender que las columnas siguen por abajo y que el techo podría ser diferente. Porque los objetos cerrados son objetos pobres, a mí me gusta la obra abierta. Frente a la forma de ser de la Divina Comedia que se compone de tantos versos y que no cabe ni uno más, Cervantes parece que podría haber añadido a El Quijote un tercer, un cuarto, un enésimo libro,… toda una vida escribiendo El Quijote y tú puedes empezar el libro por cualquier capítulo. En ese orden yo quisiera hacer un edifico abierto a su terminación, y con la rejilla de arriba me parece hasta demasiado cerrado.

 

B. L: Tiene algo de ruina sepultada por los estratos de terreno a lo largo de los siglos…

 

S. O.: Posiblemente sí. Está ahogándose la arquitectura, tratando de emerger. Ya sabes que esa es una ¡dea que yo he tenido; como no tenía dinero para hacerme una casa, he pensado hacérmela de modo que sólo se vieran las tejas de la cubierta, una casa que quisiera surgir de la tierra, más clásica o más miesiánica, de la que sólo aparecería la esquinita de arriba, un pequeño borde. A lo mejor esa idea, como tú decías antes los arquitectos 57 transportamos nuestros sueños de una obra a otra, está presente en este proyecto; no podía hacer el Partenón… pero podía asomarme a hacer una pequeña indicación… en el fondo se liga con ese sentimiento que tengo yo del fragmento, de la ruina que será decadente frente a esa visión técnica que he tenido los primeros años de la enseñanza, de cerrar el circuito de las instalaciones. Pero entender el objeto arquitectónico como ese cuadro sin límites… como las Meninas de Carlos IV que podía seguir con el resto de los servidores de la Corte en aquel momento en el cuadro de Goya. El cuadro empieza en la parte más importante, pero ¿dónde termina el cuadro? El cuadro añade más y más cuadro… no termina nunca. A mí me gusta esa lectura de las obras. Y también me gusta la contraria, yo he analizado numéricamente la obra de Hólderlin, Hiperión y me he entretenido en ver como está descompuesta en números racionales perfectos y armónicos 13, 12, 9, 6, 4… Me gustan las situaciones encontradas, una cosa y la contraria. Cuando una obra es cerrada, es perfectamente cerrada como un dodecaedro y cuando es abierta, es perfectamente abierta como una cabellera al viento. Geometría pura y acontecer momentáneo. Las dos son tremendamente extraordinarias… esa es mi visión.

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